sábado, 29 de mayo de 2010

Reunión con el Concello de Ribadavia

El viernes pasado a las 12,30 horas la Plataforma Ciudadana CAMPO DE HERBA ARTIFICIAL XA tenía prevista la primera reunión oficial con el Concello de Ribadavia para explicar tanto al alcalde como al Concelleiro de Deportes, Marcos Blamco y Anxo Collarte respectivamente, la NECESIDAD de una instalación digna para que los chavales de la Comarca del Ribeiro y más especialmente de Ribadavia puedan realizar de una forma segura y eficiente su pasión: el fútbol.

La reunión transcurrió con una gran cordialidad. Les informamos de los pasos dados por la Plataforma y los futuros en dar con el único fin de que las Instituciones Públicas sean conscientes de la NECESIDAD que tenemos. Desde el Concello se ofrecieron a colaborar con nosotros en todo lo posible, aunque la única posibilidad de conseguir el ansiado campo de fútbol es que otras Instituciones públicas aporten prácticamente el cien por cien del coste de dicha construcción al no disponer de dinero para hacer frente al gasto que conlleva. El Concello aportaría el campo de fútbol del Xestal y la posterior gestión y mantenimiento de dicha instalación.
El primer paso está dado. Ahora buscaremos una reunión con otras Instituciones públicas para transmitirle la NECESIDAD que tiene nuestros chicos en la Comarca del Ribeiro

jueves, 27 de mayo de 2010

Mi niñez







Madrid, años 70. Aun era un chaval que se reunía con sus amigos del barrio para jugar unos partidillos en la plazoleta. Detrás de nuestro bloque estaba ubicada la U.V.A. la cual fue desmantelada por el Ayuntamiento para recolocarla en otra parte. La U.V.A. era una "urbanización" de chabolas donde residían en su mayoría personas de raza gitana. Al desaparecer quedó un solar reservado para zona verde e instalaciones deportivas. Pero éstas no llegaban y nos dispusimos a crear nuestro propio campo de fútbol. Limpiamos el terreno, pintamos las lineas y compramos unas porterías de madera. Éramos la envidia del barrio. Otros grupos de chavales querían jugar con nosotros e incluso hicimos un torneo, hasta que una mañana, al despertarnos, vimos como unos gamberros habían quemado las porterías.



Años más tarde fiché, siendo aún infantil, por el equipo de mi barrio, el Santana. Jugábamos en un campo alquilado, llamado Fundación. Muchos partidos los jugábamos a las 9 de la mañana, así que teníamos que levantarnos a las 7 para ir a jugar. En el año 82, siendo jugador del equipo senior que militaba en la primera regional, me fui por cuestiones de trabajo a Ribadavia.



El otro día pasé por el barrio de mi niñez y no me podía creer lo que estaba viendo, aquel terreno que limpiamos y cuidamos para preparar nuestro primer campo de fútbol se había convertido en un campo de hierba artificial. Es ahí donde ahora juegan las categorías inferiores del Santana porque el equipo senior que ahora milita en la tercera división madrileña juega en un campo situado a 200 metros escasos del de hierba artificial cuya superficie es césped natural. Curiosamente no muy lejos de ese hay otro (300 metros escasos), más antiguo, que pertenece al Fuencarral también de hierba natural.
La ilusión con la que jugábamos en aquellos tiempos es, quizás, la misma
con la que juegan todos los chavales del Ribeiro. Es posible que no les importe mucho si juegan en uno de tierra o en uno de hierba porque lo que les gusta es jugar al fútbol con sus amigos. La diferencia es que antes no había otra cosa, todos jugábamos en campos de tierra. Ahora nuestros chavales cuando van a jugar a otro campo de la provincia juegan en un campo de hierba artificial y se preguntan por qué ellos no pueden disfrutar de unas instalaciones como los demás niños. No lo entienden. Pero lo peor es que nosotros no tenemos respuesta a su pregunta.
Antes de 2006, sólo existían en Madrid 6 campos de fútbol con césped artificial. Tras las diferentes actuaciones del Ayuntamiento de Madrid cometidos en estos últimos años, los madrileños disponen actualmente de un centenar de campos de fútbol con esta superficie.
En Ribadavia seguimos esperando

sábado, 15 de mayo de 2010

Pedimos perdón, pero¿por qué?





Esta mañana durante el descanso del partido entre el Ribeiro y el Pabellón C de la Copa Diputación infantil unos padres del equipo visitante se quejaban amargamente del estado del campo y lo calificaban como un patatal. Es cierto que el campo no está en buenas condiciones pero teniendo en cuenta que es un campo de hierba natural, que juegan y entrenan dos o tres equipos y la cantidad de agua caída durante este año, el campo está bien.



Claro que nos gustaría que estuviera mejor, pero somos un equipo de una villa donde el deporte importa muy poco y las instalaciones son las peores de la provincia. Esos padres que lo calificaban no saben que estamos haciendo un gran esfuerzo para que los niños puedan jugar ahí, porque la alternativa es MUUUUUCHO peor.

El equipo infantil está jugando, si el tiempo se lo permite, toda la temporada en San Cristóbal cosa que otros equipos del club no lo hacen, porque si lo hicieran ya no sería un patatal sino otra cosa peor.
El resto de equipos del fútbol base juegan en el Xestal de tierra, la joya de la corona.
Un campo que, a lo anteriormente expuesto, podemos decir que esos padres que también quieren disfrutar viendo a sus hijos jugar y poder desahogarse durante la hora y media de dura el partido no lo podrían hacer, o por lo menos les costaría más.

¿Cómo se encontrarían viendo que a menos de metro y medio de la línea de banda se levanta un bordillo? o ¿qué un poste de la luz está aún más cerca? o ¿qué los chavales que esperan su turno para jugar al fútbol 7 en el banquillo no se pueden levantar de golpe en los días de aire por si se les cae encima?
Creo que el disfrute sería menor.
Y claro ahora llegarán voces de la capital de la provincia diciendo: ¡No hay derecho! ¡Que lo cierren! ¡que no dejen jugar ahí!
Por supuesto y nos cargamos una escuela de fútbol donde 300 niños de Ribadavia quieren soñar y realizar su deporte favorito. Porque, ¿en que campo jugarían?
No es la primera vez que desaparece una escuela de fútbol en Ribadavia y no pasa nada.
De todas formas me quedo con la solidaridad de esas personas, padres y madres como nosotros, que han mostrado su apoyo en nuestra lucha por conseguir un campo de hierba artificial. Es muy posible que dentro de poco tengamos que utilizarla, porque el camino es largo y tortuoso, pero la seguridad y felicidad de todos nuestros niños se lo merecen.



martes, 11 de mayo de 2010

El Xestal de tierra


Las graves y numerosas deficiencias que asolan esta instalación deportiva son muy difíciles de solucionar. El coste de su reparación sería tan alto como una instalación nueva y aun así no podríamos salvaguardar la integridad de nuestros hijos, debido a la proximidad de la autovía A52.

Todos los padres que se han acercado hasta Ribadavia para ver jugar a sus hijos, sean o no de la comarca del Ribeiro, han quedado asustados al contemplar su estado, no porque sea de tierra o barro, según las condiciones climatológicas previas al partido, sino por otros elementos ajenos a un partido de fútbol.

Es triste tener que ver a tus hijos rebozados por el barro o comer el polvo seco de la arena, pero el que más y el que menos ha jugado al fútbol en sus años mozos y lo ha sufrido en sus carnes. Pero si lo miras fríamente nadie ha jugado en un sitio parecido. Creo que en los campos de concentración, los patios tenían más espacio entre el rectángulo de juego y las alambradas. Es tercermundista tener que ver un partido de fútbol entre los agujeros de una alambrada, de pie, mojándote y mal diciendo tener que ir.

Pero lo curioso es que la situación en que se encuentran los padres es anecdótica comparándola con el riesgo que tienen sus hijos, sin saberlo.

En un campo de fútbol de tierra es normal ver piedras sueltas y dispersas por el terreno, algunas muy pequeñas y otras un poco más grandes que te pueden hacer una herida si tiene la mala suerte de caer encima de ellas. En el Xestal de tierra ese es el mal menor. Esas piedras también las tenemos, como no podía ser de otra forma, y otras que por su tamaño y fijación al suelo nos hace ser únicos. Como si de un sembrado de piedras se tratase se despliegan por todo el terreno de juego piedras que sobresalen de la tierra, con forma cortante y dureza granítica.

Pero eso con una buena capa de arena que tape nuestras miserias se arregla.

Seguro que tenemos más problemas con la obra de ingeniería que llevó a los postes que sustentan los focos dentro de la instalación, junto su caja de fusibles y a una distancia de escasamente un metro de la linea de banda. Parece increíble pero es cierto. Rodeado de un protector de goma espuma que alivie al jugador de los golpes se encuentran cuatro postes que digo yo podían haberlos situado fuera del recinto.

Todos somos conscientes de lo caro que está el metro cuadrado de terreno y lo difícil que está conseguirlo. En eso debieron pensar los que planificaron el campo cuando pusieron la valla tan cerca del campo, con su bodillito y todo para darle un poco más de suspense cada vez que algún niño cae cerca. Hay veces que el fútbol se hace aburrido. En Ribadavia eso no ocurre, siempre estamos en tensión por lo que pueda ocurrir.

Alguien podrá tachar de demagogia todo lo expuesto, pero antes de hacerlo pásese por el Xestal de tierra y podrá comprobar la realidad de lo escrito. No soy dado al detallismo en mi exposición por lo que verlo con sus propios ojos le hará comprender algunos aspectos de los sentimientos de las personas que trabajan diariamente con los chavales aquí.

viernes, 7 de mayo de 2010

Presentación


Comenzamos una nueva publicación. A través de este blog intentaremos difundir a todos, nuestros pensamientos, interrogantes, dudas..., sobre el mundo del futbol base en la provincia de Ourense.
Es de todos conocido las dificultades que atraviesan los ayuntamientos para realizar unos presupuestos acordes a las necesidades de su población, sobre todo en estos tiempos de crisis, donde las recaudaciones disminuyen, sobre todo en los ayuntamientos pequeños que no tienen una gran actividad económica.
Es el caso de Ribadavia, la industria se alejó hace algunos años hacia los polígonos industriales donde las ayudas y beneficios eran más importantes, encontrándonos en una situación económica lamentable.
Esta situación incide de manera clara en el deporte municipal donde los presupuestos y esfuerzos se encuentran en un segundo plano en la agenda municipal. Somos conscientes de que hay necesidades más importantes que cubrir y que otras actividades culturales como la Mostra Internacional de Teatro, la fiesta de la historia..., tiene una mayor difusión en los medios de comunicación. Pero no es menos cierto que estas actividades culturales tienen una duración como máximo de una semana mientras la labor que se realiza en el fútbol base ribadaviense tiene una duración de 9 meses anuales.
En este sentido debemos analizar la situación en que se encuentra esta actividad realizada por más de 900 chavales de la Comarca del Ribeiro, 300 de ellos del Ayuntamiento de Ribadavia.
Las instalaciones son insuficientes, deficientes e, incluso, peligrosas, teniendo un caso tan llamativo como sangrante, en todos los sentidos, como es el Xestal de tierra.
Una instalación deportiva que no cumple los requisitos mínimos de seguridad y realizada más con los pies que con la cabeza. Como curiosidad, para el que no lo conozca, si tiene que entrar una ambulancia al terreno de juego habría que desmontar una portería para poder abrir la puerta. Como eso podemos indicar numerosas deficiencias graves que son características de esta instalación deportiva municipal y que iremos desgranando en diferentes comentarios en este blog que comienza hoy.