Pasado el verano y cargadas las pilas volvemos con energías renovadas, aunque los aires de crisis y movimientos electorales nos quieran quitar la ilusión de algo que es de justicia.
A mediados de septiembre nos hicimos ilusiones con el arreglo del campo de tierra. ¡¡¡CHASCO TOTAL!!! Es cierto que las piedras están tapadas con una capa de sábrego pero es de tan mala calidad para un campo de fútbol que las piedrecitas están por todas partes. Ahora sería necesario una capa de arena fina que las cubriera, claro que eso vale dinero y ya se han gastado mucho.
Y estamos donde estábamos. En un campo de fútbol no apto para la práctica del deporte.
Estamos hartos.
Y mientras tanto, como es normal en estas tierras del Ribeiro, personas vinculadas con el fútbol, que no deportistas, tirando piedras contra todo y todos los que solicitan una mejora para los chicos del Ribeiro. Que se dediquen a lo que saben, cobrar carnés de socio y quedarse una parte para su bolsillo, y que nos dejen en paz de una vez.
Alguien puede pensar que no tiene que ver unas cosas con otras, pero si supieran los trejemanejes que se traen para que el campo de hierba artificial no se haga en Ribadavia no pensarían lo mismo.
A todo esto, las elecciones municipales se acercan y la legislatura se acaba y, aunque todos los partidos políticos que se presentaron tenían en su programa un CAMPO DE HIERBA ARTIFICIAL, ninguno ha hecho nada por tenerlo y lo peor es que nos prometeran nuevamente que esta vez si y les creeremos.
Hace unos meses, justo antes del verano, el Sr. Rogelio Martínez nos aseguró que Ribadavia estaba incluido en el Convenio 2010-2012 de instalaciones deportivas entre Xunta de Galicia y Diputación junto a otros campos de fútbol. Estamos intentando hablar con el Presidente de la Diputación, D. Jose Luis Baltar, pero parece que su agenda está demasiado llena para recibir a unos pesados de una plataforma ciudadana que quieren un campo de fútbol en un Concello gobernado por el PSOE y BNG, que anteriormente pudieron y no lo hicieron, y otros que no le votaron a él, o mejor dicho a su hijo, los de su partido en las elecciones internas en Ourense. A todo esto los chavales destrozándose las rodillas, llenándose de barro hasta las rodillas y viendo peligrar su físico en cada entrenamiento y cada partido. Visto lo visto habría que replantearse muchas cosas y pasar a la acción. Sabemos que contamos con el apoyo de muchos clubes de toda Galicia y eso nos da fuerzas para dar un paso adelante en la búsqueda de conseguir nuestro objetivo. La paciencia tiene un límite y estamos a punto de agotarla.
Ánimo, a seguir luchando!!! Lo de los políticos es verdaderamente lamentable. Pasa en todos los ayuntamientos. Solo buscan su propio interes. Hay que sacarle los colores, sin miedo...
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